Revista El Silencio [Sección Cultura, Columna El Callejón del Zancudo]
Juventud sin juventud
·Cruz GONZALEZ·
No queremos una pobre juventud sin juventud de sí misma: no la juventud obesa de avaricia, queremos una juventud con sentido de dignidad; la que tiene espolones en el alma, juventud que tenga conciencia, que el ideal será color de tierra, sabor de sangre y eternidad de cielo.
(Enrique El Guacho Félix)
Estimados lectores, en el pasado número de la revista El silencio, que compartí con ustedes, me comuniqué a través de la poesía, porque el vaivén de sus palabras y silencios es la forma que me es más atractiva para expresar mis sentimientos, anhelos y aspiraciones para con ustedes.
El Callejón del Zan-cudo, conocida calle que arremolina voces y polvo, donde el silencio es el grito callado de todos los pesares, es el nombre de mi columna. Esta calle encontró su rincón en Escuinapa de Hidalgo, y de ésta saldrán expresadas las voces de mi pueblo para aspirar a que sean escuchadas; la voz de los que no tienen casa, tierra, trabajo, salud, alimento, educación... aliento.
No queremos la apatía, la explotación, la sumisión, ignorancia, el olvido siempre, queremos abrir espacios a otras palabras: conciencia, libertad, democracia, paz, amor, porque ¡Somos el viento animal del porvenir!
Ya he llegado, ya estoy presente... El Silencio.
Gozad en buena hora, vengan hacia acá, presentarse aquellos de doliente corazón. Todos
caminaremos por el mismo lugar, todos unidos por una vida más digna.
El Prisionero de sus pensamientos
Prisionero de sus pensamientos,
Eso eres tú.
El que camina y a ciegas se detiene,
Escarbando heridas.
El que extravió cuerpo y sombra;
El que huye, para después buscarse,
Se persigue y no se encuentra.
Yo soy el prisionero.
No tienes culpa de ser prisionero;
No tienes culpa por no ver en la opacidad,
No eres en esta vida el único enclaustrado.
El silencio te puede ayudar a ver sin luz.
No duele la antigua herida,
Porque es una cicatriz etérea;
Corre, exime a los demás prisioneros,
También ellos necesitan ver sin luz.
Rostros Ocultos
Nadie sabe cómo pasó, pero están
aquí, después de llorar,
Soportaron tanto tiempo las ironías sobre su nativa piel.
A algunos los siguen bañando de sangre en noches de luna llena,
Pero están aquí todavía, con desnudos pies y manos callosas.
La historia los recordó cuando
hicieron eco sus voces,
Los hombres los recordaron cuando se escucharon sus voces,
Todos despertaron del sueño cuando el viento trajo sus voces.
Ahora hay menos gatos que caminan cegados por la espina del camino.
Los rostros ocultos vuelan
convocando al vuelo de la gente,
Sobrepasando el cielo negro del infierno para caer a la verdad
Ya están aquí, quieren caminar por la espina con nosotros, a la par,
No importan las heridas a sufrir, el alba no será igual.