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Revista El Silencio [Sección Opinión, Columna Subterráneo]

Diálogo Zapatista

·Edwish GAXIOLA·

1.- De la importancia histórica del diálogo con los zapatistas.

Hace siete meses más de 5000 delegados zapatistas - mitad mujeres, mitad hombres -, salieron de sus comu-nidades indígenas de Chiapas, para llevar la palabra de la paz a todos los rincones del país, con la intención de sensibilizar y promover la organización de la Consulta por los Derechos y Cultura Indígena y en Contra de la Guerra de Exterminio, a través de la sociedad civil en México y en los países donde radican connacionales.

Recordemos que es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), a través de su Quinta Declaración de la Selva Lacandona, quien convoca a una gran movilización ciudadana para organizar, entre todos y dejando fuera diferencias ideológicas, de género, etc., una consulta nacional por el reconocimiento de los pueblos indios y por el fin de la guerra de exterminio. En esta consulta el EZLN ve y siente una posibilidad real de lograr conversar y discutir, con toda el pueblo de México, los grandes problemas y proyectos nacionales, dando muestra de su disposición pacífica para la solución del conflicto en el sureste mexicano, provocado por las políticas del gobierno, por demás paternalistas, que han llevado a las comunidades indígenas y a más de 60 millones de mexicanos, a vivir en un estado de pobreza cada vez más crítico y preocupante.

Sociedad mexicana y EZLN, llevaron a cabo un primer encuentro a finales del 98, en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, para establecer las bases de coordinación de la consulta y abrir un espacio de diálogo permanente: sociedad civil - EZLN. Si bien, el EZLN no ha regresado a la mesa de negociación con el Gobierno Federal esto es debido a que los zapatistas no les interesa “simular” un diálogo, pues como ellos comentan, no tiene caso pasar a la mesa dos (sobre demo-cracia y justicia) cuando el go-bierno se ha negado a res-petar lo firmado en San Andrés Larráinzar (refe-rente a la mesa uno, Derechos y Cultura Indí-gena); así las co- sas, los indígenas zapatistas deciden salir de sus pueblos para hablar y escuchar en todos los municipios del país las inquietudes, los problemas, las propuestas, las esperanzas, los sueños de tod@s l@s mexican@s, que queremos vivir en un país más justo libre y democrático.

Al salir de Chiapas, las bases de apoyo del EZLN, se dan dos fenómenos importantísimos que vale la pena comentar. El primero es el vencer el cerco militar, policiaco y paramilitar de más de 60,000 efectivos que acordonan el territorio zapatista - chiapaneco, impidiendo el libre tránsito y la realización de las actividades cotidianas para la sobrevivencia, violentando con ello la constitución mexicana que establece el libre tránsito y la libre asociación. Muchos ciudadanos se preguntan, cómo es posible haber podido salir a todo el país, cuando sufren de acoso permanente en sus propias tierras, además de dificultarles el tránsito local. La respuesta no es tan complicada: fue la sociedad organizada, la tan comentada sociedad civil, llevando en sus manos las leyes y derechos mexicanos, quien llegó hasta sus comunidades, con emociones y razones para llevar el diálogo verdadero a todas partes.

Si salieron de sus lugares de origen, lo hicieron en total apego a la constitución de este país y a ese gran apoyo decidido de miles de personas que querían la oportunidad de escuchar la voz, las demandas y propuestas zapatistas, pero que también querían ser escuchados y tomados en cuenta; aquí se da el segundo fenómeno, pues al vencer el cerco militar se vence también otro más agobiante y opresor, el de la información oficial.

Al recibirlos en las ciudades, barrios, escuelas, pueblos, ejidos, mercados, etc. Los ciudadanos conocimos otra realidad, otra versión nunca publicada en los periódicos, nunca comentada en las radiodifusoras, nunca presentada en televisión, nunca discutida, nunca valorada, salvo algunas excepciones.

Quienes tuvimos la oportunidad de escucharlos y dialogar con los delegados zapatistas, entendimos que su lucha es por la paz, justicia y democracia de todos los mexicanos; no es su interés el gobernar, sino exigir a quien gobierna, sea quien sea, que mande obedeciendo a los gobernados. Esto es, que tome en consideración la opinión y exigencia de los individuos gobernados, para que sean estos quienes coadyuven a decidir los aspectos políticos, económicos y socioculturales del país; para que los gobernantes solucionen satisfactoriamente sus demandas y reclamos.

Hoy nos queda otra idea, otro conocimiento del problema de un sector importante de Chiapas, que equipado de dignidad y de organización, nos planteó que el sufrimiento y marginación no es exclusivo de ellos, sucede en todo México y en todos los países; pero lo fundamental resulta, que además de señalar los problemas, traen consigo un proyecto serio y viable de participación colectiva; con responsabilidades compartidas, para encontrar así, respuestas justas y serias a los problemas de pobreza y exclusión.

2.- Del escuchar al aprender a dialogar

Caso Guamuchil, Salvador Alvarado y Sinaloa. Lucio, Socorro, Maribela y Bruce Lee, nombre de los indígenas tzetzales, bases de apoyo del EZLN y promotores de la consulta nacional del 21 de marzo de 1999, en el mencionado municipio y parte de la región del Évora, parecían ser los únicos actores en los encuentros públicos que sostenían, sobre todo a los inicios de éstos, cuando las personas asistentes se limitaban a escuchar (lo cual no deja de ser importante). Pero el motivo era, más allá del escuchar, la invitación frecuente de los delegados zapatistas por entablar un diálogo sincero, donde ellos pudieran conocer de viva voz los problemas de estas regiones, las cuales visitaban por primera vez.

Esa limitación, esa autorepresión al diálogo, es resultado de la cultura antidemocrática, la costumbre de nunca haber sido escuchados, nunca tomados en consideración. Ahora podemos hablar del éxito de lo que significó pasar del escuchar al dialogar, al discutir sanamente un sinfin de problemáticas que, de diferentes maneras, lograban hacernos coincidir en sentimientos de trabajar conjuntamente en la solución de los mismos.

Primero fue escuchar con gran atención, para después pasar, ya un tanto sensibilizados con las palabras de los zapatistas, a dialogar abiertamente para sorprender con nuestras voces y problemas a unos admirados indígenas que entendían que su problemática no era única ni aislada, sino otra más que escapa y emerge para mostrarnos lo desquebrajado de un sistema incompetente en lo político-económico y sociocultural.

Satisfactoriamente, podemos decir que todo espacio visitado terminaba en foro de discusión, de análisis, de diálogo. Aunque el proceso de participación era paulatino, iba de menos a más. Lo difícil no era iniciar la conversación sino concluirla, pues el ánimo de los colonos, estudiantes, profesores, amas de casa, campesinos, pescadores, ancianos, niños, etc. se incrementaba conforme nos identificábamos y diferíamos en lo tratado.

Entendemos, como legado zapatista, que el diálogo es la puerta más factible para encontrar y construir salidas viables a los grandes fenómenos de marginación que vivimos en todos los ámbitos sociales. Sabemos también que las palabras serán más fuertes, dignas y libres, cuando logremos conjuntar y canalizar organizadamente la opinión, exigencias y propuestas de los individuos, así como los grupos que quieren y necesitan convivir para desarrollarse en un ambiente más equitativo, plural, tolerante y democrático.

3.- De la democracia ciudadana.

Sin duda alguna, esta gran consulta nacional nos ha dejado una experiencia práctica de organización y movilización invaluable, pues vemos que la democracia es global y patrimonial y no un ejercicio reduccionista como el implementado por el Estado mexicano, el cual se empeña en institucionalizar y controlar la participación de las personas.

Sabemos ahora, que la democracia es una forma de vida, que va de lo cotidiano, de lo simple a lo complejo; de lo abstracto a lo concreto; así que rechazamos la idea que se nos vende, en cuanto lo oficial y/o “correcto” de la democracia, pues no es únicamente una jornada electoral de institutos políticos con registro, sino como ya comentamos es más; es incluir a todos los sectores sociales en las dinámicas de vida y desarrollo. Por ello, la reflexión anterior es lo puntual de la consulta, su carácter histórico e incluyente para hacer valer la democracia plena, viva y sin compromisos limitantes, que pudieran frenar esta gran esperanza de paz y justicia humana. Es la democracia zapatista - de la sociedad civil -, la más libre que hayamos conocido en todos los tiempos contemporáneos de México.

El que la misma ciudadanía haya tomado en sus manos y corazones la coordinación de la consulta, le da un respaldo moral y práctico, suficiente para poder exigir a los representantes de elección popular, el cumplimiento de las decisiones de un número significativo de mexicanos y mexicanas, quienes piden el derecho de ser tomados en consideración las veces necesarias, para participar en la construcción de la nación mexicana, y ya nunca más ser relegados y/o vistos como potenciales votantes o mercancía electoral.

4.- Del querer al hacer.

El zapatismo ha trascendido todas las barreras, tanto las materiales como las ideológicas, logrando penetrar en todos los sectores y clases sociales llevando sus palabras y razones,.Las cuales, al ser planteadas, nos descubren en un contexto nacional dañado y por demás, arrebatado, triste y lejano de una real cultura nacional.

Es primordial hoy en día, pasar de un discurso prometedor y amenazante por parte del gobierno, a una participación activa de la sociedad, que procure condiciones de vida y desarrollo iguales para todos los seres humanos. No descalificamos el discurso como medio impulsor del cambio, más bien creemos en la coherencia de llevar a cabo los planteamientos teóricos, imaginativos, a la práctica concreta; es por ello que descalificamos el discurso del gobierno federal que halaga “la cero tolerancia” y que propicia la segregación del pueblo mexicano, pues con sus políticas sociales enfrenta y confunde a las personas en vez de tratar de encontrar soluciones justas y verdaderas.

Vale analizar seriamente el ejemplo de organización y dignidad mostrado por los miembros del EZLN, quienes nos plantean la urgencia de extender la organización de la sociedad civil a todos los niveles, para enlazar los proyectos e inquietudes de todos los mexicanos y trabajar conjuntamente en el logro de los objetivos trazados. Poder hacer esto, como fue posible hacer la consulta, será muestra de que la voluntad ciudadana y popular, al momento de coincidir, genera espacios de fuerza y representación importantes, que merecen y deben ser considerados como elementos constructores que definen al pueblo de México.

Esto es el significado del zapatismo, un espacio de coincidencia y reelaboración permanente de la participación social. Es también efecto digno y valeroso, pues al surgir del olvido, de la pobreza extrema, ahora resiste y avanza sin retroceder paso alguno, y sí fortaleciendo una práctica activa encaminada a delinear y construir una nueva manera de hacer las cosas; es trascender del querer al hacer.

·A manera de P.D.

Que los deseos de cambio no queden en el camino, por el contrario, que estos sueños y esperanza de vivir mejor y en paz, al andar los caminos se encuentren con más sueños y más esperanzas, que andan los mismos pasos, para así sumar deseos de todos tamaños y justificaciones que de encontrarse serán uno y a la vez seguirán siendo muchos pero más fuertes y unidos, más valerosos como el trabajo mismo, como el ser de verdad y el servir... así nada más.

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